En el mes de septiembre, está anunciado que el liceo de Piriápolis implementará un sistema de reconocimiento facial.
El argumento para utilizar este sistema es para controlar las asistencias.
Lo que no se ha especificado es si los padres firmarán el consentimiento de la utilización de estos sistemas, que por ejemplo en Estados Unidos se prohibió el reconocimiento facial en escuelas del estado de Nueva York en 2020, debido a preocupaciones sobre privacidad y la discriminación de los algoritmos, lo que sugiere una tendencia a la restricción de estas tecnologías en el ámbito educativo.
Los rostros son datos biométricos sensibles, como huellas digitales.
En centros educativos, la mayoría son menores y su protección legal es más estricta. Procesar imágenes sin consentimiento puede violar leyes de protección de datos. Si la base de datos de rostros se filtra o hackean el sistema, esos datos no se pueden cambiar (no es como una contraseña que se resetea). Una vez comprometidos, los rostros de los alumnos quedan expuestos para siempre.
REVISTA CERO no ha conocido cual será la empresa que se hará cargo de este servicio, y si la misma brinda las garantías de que no desviarán los datos hacia otros servidores, o servicios de terceros.
Preguntas que nos hacemos:
¿En qué cambia pasar la lista a tenerlos filmados y anexados a una base de datos?
¿Dónde estarán las cámaras para detectar los rostros, en salones, en la entrada al liceo?
¿Detectar el ingreso al liceo o al salón garantiza que permanezca en el recinto?

