La mujer era una madre más de la escuela donde iba su hijo. Solía quedarse en varias oportunidades a charlar algunos minutos con las maestras, sobre los temas escolares. Se la veía caminar por las calles del barrio Maldonado Park y hacer las compras como cualquier otra vecina. Nada hacía sospechar lo que estaba planeando.
Estaba manteniendo una relación sentimental con un preso argentino. Este sujeto con la complicidad de la mujer planificaron y ejecutaron el copamiento en la casa de su propia pareja. La mujer aportó a dicho planificador todos los datos de la familia, le comentó que su esposo tenía dinero y propiedades, dio la ubicación de la casa y mandó un video con la distribución interna de la misma.
En el relato de la fiscalía se desprende que el 10 de febrero de 2024, los imputados, dos ciudadanos argentinos que habían arribado desde la Ciudad de Buenos Aires específicamente a cometer este copamiento, se alojaron en un hotel de la ciudad de Maldonado y, en horas de la madrugada, se dirigieron a una finca en la que ingresaron.
En la vivienda se encontraban durmiendo una pareja con sus dos niños, de 9 y 6 años y una señora de 91 años de edad. Los copadores fueron directo al dormitorio de la pareja, maniataron de pies y manos al hombre, le taparon la cabeza con una funda y lo lesionaron golpeándolo en distintas partes del cuerpo, bajo amenaza de que les entregara el dinero que tenía. A la mujer le ataron las manos con cinta pato sin lesionarla.
En todo momento los perpetradores hablaban por celular con otro hombre, el cual amenazaba a la víctima manifestándole conocer detalles íntimos de la familia, como nombres, rutinas, lugares, etc.
La situación de privación de libertad se extendió por aproximadamente cuatro horas, hasta que los autores se retiraron a pie con el dinero robado, unos 2.500 dólares y 15.000 pesos uruguayos. En el camino se descartaron de la ropa utilizada en el hecho y del celular del hombre agredido. Luego de diversas diligencias investigativas se logra la detención de los autores en la ciudad de Colonia. Tenían el dinero y el celular de la mujer, y estaban a punto de salir del país hacia Buenos Aires.
De la prueba ofrecida por la Fiscalía, consistente principalmente de registros fílmicos, pericas de celulares y declaraciones recibidas, entre otras, surge que la mujer, pareja de la víctima, fue quien dio todos los datos y colaboró con los autores para que realizaran el copamiento, probándose, además, que iba a participar en la división del botín que eventualmente lograran sustraer.
