Por el experto en seguridad: Edward Holfman
Los gobiernos en el mundo han impuesto restricciones, toques de queda día – noche y cuarentenas totales para controlar la propagación del virus.
Con esta medida, han contribuido a la disminución de la criminalidad y la violencia.
Uruguay es una excepción ya que no existió confinamiento total, ni toque de queda, se apeló a la llamada “libertad responsable”.
La regla de oro en cuarentena total fue, mientras más estricta es la cuarentena, mayor es el efecto en los delitos cometidos contra personas en las calles, los confinamientos han generado menos oportunidades para los delincuentes y delitos como, robos, asaltos e incluso los asesinatos.
La policía está enfocada en el control social y su función es ayudar a combatir la epidemia. En épocas de pandemia y confinamiento total, el crimen tiene menos espacio para desarrollarse.
Una nueva realidad que se está observando, mientras más tiempo se mantengan las medidas restrictivas, mayor será la probabilidad de que ciertos delitos empiecen a elevarse y la crisis económica de los Países será otro detonante.
Los delincuentes en la actualidad están centrando sus actividades delictivas en ciertos delitos, donde obtengan grandes sumas de dinero, grandes golpes y están dirigidos sus objetivos a bancos, casas de cambios, transporte de valores – remesas y secuestros de empresarios, para obtener mayores ganancias, pese a los efectos del aislamiento social.
Los delitos de estafas, delitos cibernéticos, han aumentado exponencialmente en época de pandemia en todo el mundo.
El teletrabajo fue el “talón de Aquiles” un punto vulnerable y la mayor debilidad de las personas ante los delitos informáticos.
Los gobiernos de todo el mundo alertan a sus ciudadanos, alertan a sus organismos públicos y en especial a las empresas privadas de este tipo de delitos, los cuales generan enormes pérdidas no sólo de índole económico, un gran problema es el robo de información y la posterior extorsión para recuperarlo.
El crimen organizado, los delincuentes no hacen cuarentena y se aprovechan muchas veces de que el Estado está ocupado en atender la emergencia sanitaria por el coronavirus y de la crisis económica para seguir delinquiendo.
Los delitos no bajan por “arte de magia”, los delitos bajan por políticas de seguridad pública acordes y una policía más proactiva frente a la actividad delictiva.
En Uruguay la pandemia no incidió por que no existió confinamiento estricto y obligatorio, no existió toque de queda.
Los delitos bajaron por mayor eficacia y eficiencia policial, por la aplicación y una herramienta legal nueva que es la Ley de Urgente Consideración, todas esa cosas llevaron a una mayor formalización de personas, lo que se traduce que hay mas personas privadas de libertad en las cárceles de Uruguay.
En 11 meses de gestión de Gobierno, del muevo Gobierno en Uruguay, hay 1.450 personas más en centros de reclusión y un total de 13.050 presos.
En 11 meses de Gobierno las cifras oficiales de delitos han bajado, no por arte de magia, si no por una nueva manera de gestionar la seguridad pública.
El Fiscal de Corte en su conferencia de Prensa sobre gestión 2020, dejó bien en claro “se nota en este año una baja considerable de todos los delitos y no existió un efecto rebote como pensamos después del 13 de abril 2020, cuando se retomaron las actividades”.
Queda claro que la pandemia por COVID-19 no influyó en la baja de todos los delitos y el argumento de algunos actores políticos, de que el Ministerio del Interior “manipula datos” o los “datos son inconsistentes”, son comentarios temerarios por no decir otra cosa.
