La Intendencia de Maldonado remitió a la Junta Departamental una propuesta para la creación de una Guardia Ambiental, incluida en la modificación presupuestal que se encuentra a estudio del cuerpo legislativo departamental. La iniciativa, impulsada en el programa de gobierno del intendente Miguel Abella, contó con aportes de representantes de distintos partidos políticos, en el marco de comisiones instaladas para su análisis.
Según se detalla en la propuesta, la Guardia Ambiental tiene como finalidad fortalecer la educación ambiental, la vigilancia del territorio, la prevención de infracciones y la protección del patrimonio natural del departamento. Para ello se plantea la conformación de un cuerpo técnico operativo estable, encabezado por guardaparques y complementado con pasantes formados en áreas ambientales.
El plan contempla una implementación por etapas. Durante el primer año se incorporarían cuatro cargos de guardaparques fijos, junto con pasantes provenientes de un convenio entre la Intendencia y UTU Arrayanes, tanto del Bachillerato en Guardaparques como de la Tecnicatura en Conservación. En el segundo año, el número de guardaparques fijos ascendería a seis, con doce pasantes, mientras que para 2029 se proyectan siete guardaparques y catorce pasantes.
Según supo REVISTA CERO, el equipo que se conformará tendrá a su cargo tareas de planificación ambiental, fiscalización, programas de restauración ecológica, manejo costero y gestión de áreas protegidas, además del vínculo con centros educativos, organizaciones civiles y operadores turísticos.
El despliegue territorial se organizará mediante tres bases logísticas operativas, cada una equipada con un vehículo destinado a tareas de control, patrullaje y traslado de equipos. La primera de ellas se ubicará en la Estación de Cría de Fauna Autóctona del Cerro Pan de Azúcar, con un radio de acción que abarca la zona suroeste del departamento, incluyendo la cuenca del Arroyo Solís, la cuenca de la Laguna del Sauce y el tramo de la cuenca del Río de la Plata comprendido entre las desembocaduras de los arroyos Solís y del Potrero.
La segunda base operará en el Parque Indígena y brindará cobertura a la cuenca del Arroyo Maldonado, además de las cuencas del Río de la Plata y el océano Atlántico entre el Arroyo El Potrero y la desembocadura del Arroyo Maldonado. Esta zona comprende humedales, bosques, matorrales y herbazales psamófilos, así como áreas costeras con alta presión turística y sectores de expansión urbana, lo que permitiría una presencia diaria del personal en los puntos de mayor impacto ambiental.
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