Menores y desajuste de conducta

Menores y desajuste de conducta

Por el experto en seguridad: Edward Holfman

La presencia de menores o adolescentes en las actividades delictivas principalmente en hechos delictivos como son los asesinatos, se han convertido en los últimos años, en uno de los mayores problemas y desafíos para las autoridades y para toda la sociedad uruguaya.
El asesinato de un funcionario Policial a manos de un menor, provoca una vez más, bronca, tristeza, en la sociedad uruguaya y nuevamente da lugar a discusiones donde se observan las distintas posturas que existen en nuestra sociedad y en las autoridades nacionales encargadas de la Seguridad Pública.
Estamos frente a un problema que comienza desde su definición, menor infractor, menor inadaptado social, menor de conducta antisocial, menor delincuente y también menores “justiciables”.
Se habla de delincuencia juvenil, cuando la terminología en sí, está cuestionada por el Instituto Interamericano del Niño. Es una expresión inapropiada, ya que los menores son inimputables, por eso se aconseja usar el lenguaje técnico la expresión inadaptación social. Un hecho concreto de desajuste de conducta una manifestación de inadaptación social de parte de uno o varios menores, que componen una comunidad y que ponen en riesgo la seguridad y el orden de la sociedad.
Es clave definir los conceptos, que muchas veces se manejan para describir determinadas situaciones que involucran a menores o adolescentes. La sociedad en su conjunto carga estos conceptos de otros componentes, que lo que han hecho es confundir y radicalizar, falsas y peligrosas posturas que han llevado al enfrentamiento y no han servido para dar una discusión seria o una solución al problema.
Cuando este tema entra en la opinión pública, o en el debate parlamentario, sucede por hechos concretos de conmoción pública, por un asesinato donde participan uno o varios menores y desborda la contención Institucional y se traslada a la sociedad.
La realidad de nuestro País marca que los menores o adolescentes se han convertido en grandes protagonistas de la actividad delictiva en los últimos años, entre otras cosas por la impunidad que tienen para actuar, en un sistema que favorece a que lo hagan, un círculo vicioso, una puerta giratoria que es aprovechada por los menores y organizaciones criminales, que encuentran en ellos mano de obra barata y accesible para sus actividades delictivas muy variadas, y muchas veces son utilizados para el SICARIATO.

La actividad delictiva donde participan estos jóvenes, estos menores, es muy variada, con el incremento del comercio ilegal de drogas, del narcotráfico empeoró la situación, reclutando mano de obra joven, barata, reclutando rápidamente los llamados “vigilantes en Brasil” “los soldaditos en Argentina” y “los perros de la droga” como se suelen denominar en la gran mayoría de los Países, ningún País de la región escapa a esta dura realidad.

Desde muy niños, desde muy jóvenes, hacen su carrera delictiva, en esas organizaciones principalmente dedicadas al narcotráfico, microtráfico y narcomenudeo. Las actividades que realizan esos niños, esos jóvenes, en esas organizaciones son muy variadas, muchas veces depende de las necesidades de las organizaciones delictivas o las habilidades personales que tienen los menores.
Es importante tener en cuenta que muchas veces el atractivo de ingresar a esas organizaciones delictivas no son solos monetarias, por dinero, muchas veces existen otras causas por las que el menor ingresa a ellas, causas que muchas veces se desconocen o se ignoran y que son claves para comprender el fenómeno y buscar soluciones para este grave y delicado problema como lo es, los menores y sus desajustes de conductas.
En la alternativa de observar como roban, rapiñan o matan, o de buscar mecanismos de autodefensa que sirvan para bloquear y enfrentar a los agresores, los ciudadanos optaron por encontrar otras soluciones que el Estado no se las brinda, un arma de fuego, o la presión al sistema político y justicia para endurecer las penas.
Toda sociedad busca seguridad y erradicar cualquier fenómeno que atente contra ella o por lo menos reducirlo y controlarlo, el ciudadano exige eso, los menores o adolescentes con sus desajustes de conductas, son un riesgo para su seguridad.
La opinión pública reclama mayor seguridad, es uno de los principales problemas en la actualidad. Ante los homicidios cometidos por menores de edad, surge nuevamente la idea en una gran parte de la población, bajar los límites de imputabilidad, mayores penas, muchas veces un conjunto de ideas o de buenas intenciones que no han tenido buenos resultados, porque son necesarias medidas de fondo.
Lejos estoy de las medidas de incrementar penas, aislamiento total de los menores, hay que implementar medidas de rehabilitación, en la búsqueda y aplicación de métodos adecuados para que estos menores se rehabiliten y se inserten adecuadamente a la sociedad. Se debe promover medidas educativas y sociales para la recuperación de ese menor.
Franz Exner “el delito es según todas las apariencias, un fenómeno social, necesario, tan naturalmente ligado a la vida del individuo. Los delincuentes están unidos a la sociedad como la herida al cuerpo y constituyen una parte integrante e inseparable de la sociedad humana”.

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