Sistema Penitenciario del Uruguay: Lo POLÍTICO por encima de lo TÉCNICO

Sistema Penitenciario del Uruguay: Lo POLÍTICO por encima de lo TÉCNICO

Escribe el experto en seguridad: Edward Holfman

Otra vez una noticia que nos impacta y son las condiciones de reclusión de las personas privadas de libertad dentro de los centros penitenciarios de nuestro País, una realidad que no es nueva y que no se generó en este Gobierno.
Estas situaciones gravísimas no aparecen o suceden de un día para otro, tienen años de gestarse, con mayor o menor gravedad, con mayor o menor repercusión a nivel público, político, y salen a la luz cada tanto.
La situación del sistema penitenciario se viene agravando año tras año desde el retorno a la Democracia y ningún Gobierno ha encontrado una solución definitiva y duradera, todo ha sido parches y más parches, lo único que hicieron es seguir estirando, una situación GRAVÍSIMA de todo el sistema penitenciario.
Cada noticias que sale a la opinión pública reflota la situación carcelaria, fugas, muertes, extorsión, torturas, una lista interminable de serias irregularidades, de delitos, que nos hacen plantear que en el sistema carcelario, existe una “autoridad” que la ejerce los mandos del INR, pero existe otra “gobernanza” que las realizan los “presos” (PPL) ejerciendo un control en la población carcelaria, esta situación nadie la puede desconocer o negar (la interrelación entre los presos existe, puede ser una interrelación positiva o negativa dependiendo de quien la ejerza y por qué motivo).
Haciendo un poco de memoria desde 1985 a la fecha las siguientes personas fueron Ministros del Interior en nuestro País en diferentes Gobiernos: Manini Ríos – Marchesano – Juan Andres Ramirez – Gianola – Opertti – Hierro Lopez – Stirling – Díaz – Tourne – Bonomi – Larrañaga y Heber, que tienen todos en común, que son todos políticos y como políticos tomaron medidas políticas en materia de seguridad pública, eso incluye tomar medidas en el sistema penitenciario (mejorar las cárceles destinar recursos a presos no da réditos políticos). Desde 1985 el sistema penitenciario no ha parado de crecer, cada año más personas ingresan a nuestras cárceles, es la dura realidad y nada indica que esta situación vaya a cambiar, por el contrario en el año 2020 se incrementó exponencialmente la cantidad de nuevos reclusos en cárceles de Uruguay.


Hay algo que tengo claro y es que tenemos excesos de diagnósticos. Diagnósticos técnicos y muy profesionales (los informes del comisionado parlamentario para sistema carcelario) que marcan la situación actual de los 26 Centros Penitenciarios de nuestro País incluyendo 18 Chacras y las posibles recomendaciones para mejorar el sistema penitenciario. Son informes técnicos, hecho por técnicos, por personas que conocen cómo funciona el sistema penitenciario, es una hoja de ruta que debemos seguir si queremos mejorar nuestro sistema penitenciario.
Lo técnico debe primar por encima de lo político, pero no es así, se repite de gobierno a gobierno, no importa el color político o la ideología que tenga, son todos responsables, todos tomaron decisiones políticas y no técnicas, los resultados están a la vista.
Las cifras oficiales hablan por sí solas, el sistema penitenciario desde el punto de vista de la fugas, el año 2018 se fugaron 38 personas privadas de libertad, en el año 2019 se fugaron 40, en el año 2020 se fugaron 45 personas, en lo que va del año agosto – 2021 se fugaron unas 16 personas privadas de libertad y fueron recapturados 12.
Otra cifra que impacta, son las cifras de muertes por año en el sistema penitenciario de nuestro País. En el año 2019 se registraron 44 muertes en cárceles de Uruguay, en el año 2020 se registraron unas 48 muertes y a agosto de 2021 se registraron unas 51 muertes ( Muertes violentas: total 14 – Suicidios: total 8 – Muertes dudosas: total 8 – Muertes Naturales: un total de 21).

Hablar del sistema penitenciario de nuestro País es muy complejo, requiere no solo de una decisión política clara y que excede a un solo gobierno, se necesita una verdadera política penitenciaria a largo plazo, basados en una adecuada y profesional gestión de todo el sistema penitenciario, los cambios que se realizan hoy en día, son de nombres y no de gestión técnica – profesional realizada y llevada a cabo por técnicos. Hoy el sistema penitenciario tiene fallas de todo tipo, pero podemos resumir el problema en tres grandes áreas: 1) fallas de seguridad (recursos, medios, equipos) 2) fallas de políticas sanitarias de salud (tratamiento adicciones, enfermedades mentales etc.) 3) fallas en la rehabilitación de las personas privadas de libertad.
No menos importante son las fallas estructurales, arquitectónicas y de construcción de los centros penitenciarios de todo el País.

Algo muy común que viene aconteciendo en estos años, es que se construyen nuevas cárceles o se mejoran las ya existentes y duran muy poco, las rompen, destruyen, todos tenemos imágenes de como están las cárceles en nuestro país. El destrozo de las cárceles es un denominador común desde los años 1990 y afectó a todos los Gobiernos.
Tiene que quedar claro a una parte importante de nuestra sociedad que el individuo (preso – PPL) no está condenado a sufrir la cárcel, sino a ser sancionado y cumplir una pena, es un mandato constitucional, que deben cumplir las autoridades.
La cárcel no puede seguir reproduciendo el modelo de los años 70, cárcel que se asemeje a un cuartel (estructura y el modelo militar) este modelo obsoleto, vetusto, ni tampoco la cárcel como una fábrica, donde se aplica el trabajo forzado, hoy necesitamos otros modelo de gestión, una gestión técnico profesional y no política. Estando lejos de un verdadero y serio debate de todos los actores de la sociedad, sobre el sistema penitenciario que queremos para nuestro País.
Hoy la realidad indica que al ritmo que vamos con respecto al aumento exponencial de la población penitenciaria, se necesita urgente nuevos centros penitenciarios, pero es un círculo vicioso, más presos más cárceles.
Hay que cortar el circuito que genera el delito, las causas estructurales que todos conocemos y la policía no puede ser el único actor en esta función.
Hay que revertir la fórmula, delincuente, delito, pena, cárcel, para mejorar nuestro sistema penitenciario. Uruguay tiene un problema serio en el sistema carcelario, hay que trabajar sobre las variables y causas que generan los delitos, para que haya menos gente que tenga que terminar en una cárcel cumpliendo una condena.
Una verdadera política criminal no la define la Policía, la define el Estado, los políticos con el asesoramiento de los técnicos y profesionales en la materia. Existe una arquitectura carcelaria que nadie le presta la debida atención en el momento de diseñar un centro penitenciario, de máxima, media o baja seguridad.
No se puede seguir colocando “parches” en el sistema penitenciario. Las soluciones provisorias que se buscan en su gran mayoría, quedan instaladas definitivamente después de un tiempo, así se remienda, se emparcha y que dure, una solución para hoy y mañana quien sabe.


Una de las formas más fáciles de hacer prevención en seguridad pública, es previniendo la reincidencia de las personas que recobran su libertad, esto es, trabajar con los que están privados de libertad para evitar, que cuando salgan de la cárcel vuelvan a cometer un nuevo delito y vuelvan a ingresar.
Importante el presupuesto anual del Ministerio del Interior es de 840 millones de dólares americanos. Del presupuesto anual del Ministerio de Interior al Sistema Penitenciario se destinan aproximadamente unos 150 millones de dólares americanos.

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