Escribe: Edward Holfam
La trata de personas en Uruguay es un problema enquistado y tiene sus inicios con el comienzo de nuestra Independencia por los años 1830.
Hay evidencia de rutas de trata de personas con fines sexuales que operan en Uruguay desde los años 90 y los destinos finales de las victimas de trata, van rotando de acuerdo a las organizaciones criminales involucradas, los destinos son España e Italia. La ciudad de Milán en Italia, ha sido una de las rutas más transitada de mujeres Uruguayas con objeto de trata de personas, con fines de explotación sexual.
El sistema económico-social-laboral de nuestro País, genera y reproduce la mercantilización de la vida de las personas, especialmente de las mujeres (niñas, adolescentes) que habilitan el consumo, la explotación y los servicios sexuales.
Las desigualdades sociales y las experiencia de vida de las victimas, muchas veces marcadas por la violencia, el abuso, el trabajo infantil y la pobreza son elementos comunes, que unen a las victimas y sirven para captar a nuevas victimas de trata.
El primer paso en Uruguay es reconocer el problema de trata de personas, como punto de partida, para elaborar las políticas publicas para erradicar un problema grave que muchas veces no se visibiliza de la forma correcta en nuestra sociedad y por las autoridades.
Un gran problema es la falta de estudios y muy poca información disponible con referencia a la trata de personas en Uruguay, tanto por los organismos públicos, como privados, muchas veces se recurre a información de organismos Internacionales que estudian el tema a nivel
global.
Otro de los serios problemas para definir el problema de trata de personas, es diferenciarlas con trafico de personas o el transito de personas con fines de trata. El tráfico de migrantes es uno de esos fenómenos que no se visibiliza por lo complejo de la situación de las personas, ni que hablar del fenómeno de la explotación sexual, la prostitución.
La trata de personas a nivel laboral pasa desapercibido muchas veces por las autoridades y la sociedad en general, lo toma como algo normal.
La trata de personas se desarrolla en todo nuestro País pero especialmente en los Departamentos fronterizos, donde no es posible establecer un límite claro, donde, como y cuando ocurre el problema.
En los Departamentos fronterizos de nuestro País existe una delgada línea entre lo legal y lo ilegal, un escenario complejo de la trata de personas, (laboral, sexual) que la hace difícil de identificar y buscar soluciones al respecto.
Los Departamento de nuestro País con fronteras con las ciudades de Brasil el fenómeno de trata de personas operan con la misma lógica solo se pueden diferencias por el idioma, pero el delito tiene las misma dinámica, utilizan las mismas estrategias, en estas ciudades de fronteras y se detectan situaciones de trata de personas y explotación sexual de mujeres adultas y adolescentes.
Convivimos a diario con las situaciones de trata de personas, aunque no la vemos, en muchos casos los limites entre actividades legales, la precarización laboral y la explotación se vuelven difíciles de determinar.
Las redes de trata utilizan los espacios legales para enmascarar el delito, los criminales quedan invisibles y protegidos en espacios legales, en muchos casos no se pueden identificar su estructura jerárquica y grados de responsabilidad, lo que dificulta identificar quién o quiénes se benefician de la explotación.
Si bien Uruguay es considerado un País de origen, tránsito y destino de la trata de personas, en los últimos años se ha consolidado como un País mas de destino de trata sexual y laboral.
En Uruguay se identifican casos de trata de personas a nivel laboral en el sector doméstico, en la construcción, en el sector agropecuario y la pesca. Si bien es un problema instalado en nuestro País, la visibilidad de lo grave del problema es baja y cuando se detecta, se lo enfoca como un conflicto de índole laboral, con lo que se encubre el delito de trata.
Las víctimas de trata de personas con fines sexuales son principalmente mujeres migrantes extranjeras, son mujeres que provienen de contextos de vulnerabilidad social, como la pobreza o situaciones de calle, un gran porcentaje de estas mujeres viven solas y en pensiones o en lugares donde son explotadas, laboral o sexualmente.
En el país operan distintos tipos de redes de trata, existen redes familiares, de escasa complejidad, en general organizadas para la trata sexual. También existen redes nacionales y redes de crimen organizado, algunas vinculadas al negocio del narcotráfico, la trata de
adolescentes varones para el hurto, copamiento y el narcomenudeo. Estas organizaciones criminales suelen tener un funcionamiento jerárquico y operan como organizaciones muy bien articuladas.
El Modus Operandi de estas organizaciones criminales, es el engaño como la principal herramientas para la captación de personas, también prestar dinero, para que la víctima se
endeude y en esa situación viene la coacción, buscan que sus víctimas dejen su forma habitual de vida y principalmente se separen de sus familias, seres queridos o amigos, para tener un mayor control de sus vidas e influir sobre ellas.
El secuestro o la desaparición de personas, no son comunes como mecanismo de captación
para la trata de personas, pero podemos encontrar una relación entre niñas, adolescentes y
mujeres ausentes (desaparecidas) en nuestro País, donde en los últimos 10 años las cifras de
ausentes han aumentado considerablemente.
En la trata de personas con fines sexuales, existen distintos mecanismos de captación, una es la manipulación afectiva a través de noviazgos a los que se denomina “engaños amorosos”. El “suministro de drogas” y posterior dependencia, es otra forma de captación de trata, principalmente con adolescentes con consumo problemático.
Los métodos de control identificados en las víctimas, es la violencia psicológica, la coacción por deudas económicas, la amenaza de daño al entorno familiar o la violencia física y sexual. Las represalias son prácticas habituales para amedrentar y silenciar a las víctimas.
Las represalias para que las victimas no realicen las denuncias a las autoridades o escapar de una red de trata están presentes a todo hora en la mente de las víctimas y logra evitar que las victimas de trata pidan la ayuda correspondiente, tanto a nivel familiar y su entorno, como a nivel de las autoridades policiales.
A nivel de la sociedad o Institucional, el tema de la trata de personas es negado o minimizado.
Esta realidad dificulta un accionar articulado de política pública contra la trata de personas y limitan la prevención del fenómeno y limitan soluciones a un complejo y delicado problema como lo es la trata de personas.
Analizar lo que sucedió antes y después del hecho (trata de personas) sin estudiar y entender las causas, las consecuencias del fenómeno de trata, reduce la posibilidad de comprender realmente el fenómeno y hace imperceptible el verdadero problema.
