Treinta y Tres y el efecto de “los Colombia”

Treinta y Tres y el efecto de “los Colombia”

Comerciantes del departamento de Treinta y Tres, en su mayoría pequeños, son los principales clientes de los prestamistas informales, conocidos popularmente en la ciudad olimareña como “los Colombia”. No está muy claro la nacionalidad de todos, pero así se los bautizó en esas tierras pobladas de folclore, y como algo folclórico se debe de tomar esa denominación que les dan.

Los individuos, otorgan préstamos que van desde montos pequeños hasta sumas que pueden superar los 60.000 pesos. Anotan en una libreta y cobran por día.

Las sumas que se cobran ya están preestablecidas, pero todo se conversa y algunas veces pueden ceder y bajan los montos diarios.

El efecto en un departamento con los peores niveles de empleo, con ciudades que prácticamente se sostienen con los empleados públicos, las pequeñas empresas batallan día a día por sobrevivir y por llegar a pagarle a los “Colombia”.

Muchas veces los comerciantes tienen que recurrir a más de un prestamista. Emprender en uno de los departamentos más pobres del país es para valientes y quienes logran pasar el año de trabajo es casi como un milagro.

Los prestamistas juegan un papel sumamente importante para el desarrollo de los pequeños negocios, son los créditos más fáciles de conseguir, los que en caso de atrasos, incluso pueden llegar a pactar cómodas formas de pago. En cambio en el sistema formal, los requisitos y los elevados montos de las cuotas, generan que los empresarios no prefieran a esa clase de servicios.

En Maldonado, hace ya varios años, la policía investigó a un grupo de prestamistas sobre el origen del dinero, pero se concluyó que era legal y la indagatoria no pasó a mayores.

Ante cualquier irregularidad el único que podría realizar algún tipo de denuncia contra los prestamistas informales debería de ser el Banco Central, pero por el momento no ha trascendido que existan notificaciones de ningún tipo.

En departamentos como Treinta y Tres, “los Colombia” se han transformado en los bienvenidos de muchos comerciantes.

Foto: arco de ingreso a Treinta y Tres

Autor: Revista Cero

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