La Seguridad Pública después de la pandemia por Covid-19

La Seguridad Pública después de la pandemia por Covid-19

Por el experto en seguridad Edward Holfman

La Pandemia por Covid-19 seguramente pasará a medida que gran parte de la población se haya vacunado en nuestro país. Muchas cosas en nuestras vidas habrán cambiado, la nueva normalidad a la que estábamos acostumbrados ya no será la misma. Podemos suponer post pandemia, de la llegada de una crisis económica, que también afectará en lo social, la salud y marcarán nuestras vidas en los próximos años.
Muchos comienzan a recordar y comparar con la crisis del año 2001 que dejó enormes impactos no solo a nivel económico, dejó grandes secuelas que aún hoy siguen presentes, como pobreza y marginalidad.
La pregunta es, qué pasará después de la pandemia, con respecto a la criminalidad y los criminales ¿aumentarán los delitos? ¿tendremos más criminales?.
Muchos se preguntan cómo incide la pandemia por covid-19 en los índices de delitos en nuestro País. Hay algo muy claro, los criminales no hacen cuarententa, los criminales se reinventan se adaptan a todos los cambios de época, a las crisis económicas, a las políticas de seguridad pública, cambio de gestión policial en la lucha contra el delito, los delincuentes también se transforman, se reinventan en pandemia, de eso no hay dudas.
En el año 2020 con las estadísticas oficiales presentadas por el Ministerio del Interior Uruguay, observamos que todos los delitos han disminuido, especialmente los Homicidios. En todo el año 2020 se registró una baja consecutiva y constante, mes a mes de todos los delitos. Tenemos presentes que surgieron nuevos delitos, como la estafa, el fraude y los delitos informáticos que
registraron un alza en todo el año 2020.
Los diferentes Países en el Mundo, adoptaron estrategias distintas para frenar los efectos de la pandemia por covid-19, confinamiento total, cuarentenas obligatorias, etc, de allí surge y es válido considerar, que los homicidios y robos han disminuido porque las oportunidades para delinquir o los conflictos violentos, especialmente entre criminales y que derivan en homicidios,
se redujeron significativamente.
El mercado de las drogas ilegales, sufrió un cambio, la oferta se redujo por múltiples causas, esto impactó de lleno en el narcotráfico a nivel internacional, y el microtráfico a nivel local (doméstico). Los cierres de fronteras dificultan el transporte ilegal de drogas, de los países productores hacia los mercados de consumo en todo el mundo. La prohibición de algunas exportaciones de precursores químicos desde China, hacia otros Países, especialmente México, ha provocado también un impacto en la oferta de drogas de síntesis.

La venta en la calles de drogas ilegales y la compra ilegales de drogas en las llamadas “bocas” disminuyó y fue reemplazando por los llamados “deliveries” pero la oferta de drogas se ha visto amenazada, hay escasez, lo cual trajo aparejado que el precio de la droga aumentó considerablemente (cocaína mercado europeo el kilo aumentó un 200% y gramo de cocaína aumentó un 60%) para tener una referencia.
Los grupos criminales pelean por territorio y mercado, en época de pandemia se agrega por la droga. Los criminales uruguayos que se dedican a la venta ilegal de drogas, tienen una ventaja con otros criminales del mundo, la droga que se comercializan en nuestro país está cerca de los países productores de marihuana (Paraguay) cocaína (Bolivia) y el paco la pasta base y drogas de síntesis (Argentina). Los delitos de violencia doméstica se incrementaron, la mayor frecuencia y agresión en relaciones domésticas problemáticas ha provocado mayores casos de abusos y violencia dentro de la familia (niños y mujeres). Los delitos que obedecen a conflictos de interacción personal se multiplican en la medida en que los contactos interpersonales en el hogar son más frecuentes, más prolongados. “El quédate en casa” replanteó momentáneamente la ecuación de violencia doméstica, dentro de la familia y del hogar.
La mayoría de los delitos han disminuido en el mundo, las oportunidades para delinquir y la demanda por productos robados también disminuyó. El llamado “delito de oportunidad” que buscan obtener un beneficio económico a través del mismo, son los más frecuentes y por lo tanto su impacto en la baja temporal de la criminalidad es grande (ej:rapiña).
Cualquier pronóstico acerca del efecto del Covid-19 en la seguridad pública, será pura especulación. Hoy es imposible saber cómo se comportaran los criminales y el crimen en un futuro, las causas del delito son multicausal y desconocemos cómo impactan las variables como el desempleo, la pobreza, en los criminales, en los negocios ilícitos y otras variables asociadas al delito y los delincuentes.
La crisis que nos afectó en el año 2001, debe servir para hacer una guía sobre los efectos posibles que puede generar la pandemia por covid-19 en la seguridad pública.
La crisis económica que vivimos en la actualidad es el resultado de una grave epidemia de salud que trajo consecuencias no solo económicas sino también sociales.
La crisis del año 2001 comenzó con una severa crisis económica que terminó con una crisis social, política, más pobreza, más desigualdad, algunos puntos semejantes pueden colaborar para imaginar escenarios posibles hacia el futuro (2022).
La post pandemia por covid-19 presentará un gran desafío en materia de seguridad pública, no sólo para nuestro País, sería lógico esperar un incremento de la actividad delictiva.
La crisis económica podría disparar la propagación de conductas ilícitas (delitos) que luego se sostienen a través del tiempo y cambian la ecuación del delito, de los delincuentes y lo hacen más posible para que se desarrollen. Las recesiones económicas profundas, alteran los equilibrios entre la criminalidad – los criminales y la Policía – Justicia.
En épocas de crisis el mayor riesgo que existe es que una cantidad importante de jóvenes opten por conductas ilícitas (delito) porque no tienen oportunidades laborales y de educación. La oportunidad de más puestos de trabajo, de mejores salarios son la mejor herramienta para neutralizar y ayudar a que los jóvenes dejen la actividad ilícita (delito) u opten por ella. Una variable importante a tener en cuenta como consecuencia de la crisis económica. Es el aumento de la demanda de productos de ilícitos (objetos robados ej: repuestos autos, motos) generando un gran mercado de objeto que se originan en actos delictivos (hurtos- rapiñas). Esa demanda de productos robados es lo que impulsa el delito, ecuación demanda – oferta, que en
épocas de crisis económicas se potencian.
Las crisis económicas disparan el crecimiento del delito que luego es muy difícil revertir. Si las crisis económicas son de corta duración, entonces los mecanismos de transmisión de la actividad delictiva que se presentan en las crisis, no logran afianzarse y reproducirse. Por el contrario, si las crisis económicas son extensas la actividad delictiva aumenta, hay más delitos, más criminales.
Para muchas personas las actividades ilícitas (delitos) son mucho más rentables o son el único recurso de ingresos disponible, será muy difícil contenerlo, estas actividades ilícitas, se convierten en verdaderos negocios. por su rentabilidad, escaso riesgo, la impunidad es muchas veces su mejor aliado, ser atrapado por la policía y juzgado por la justicia son muy bajas.
Las políticas públicas, económicas y sociales generadas hacia estas poblaciones de riesgos, pueden desalentar la comisión de los delitos, pero deben de ser sostenibles en el tiempo.

Las crisis económicas que se han registrado en el mundo, nos enseñaron que son generadoras de altas tasas de delitos y que luego que se llega a una cima, los delitos tienden a disminuir, pero los niveles de criminalidad y violencia, no regresa a los niveles anteriores a la crisis.
Hay algo que sí tengo claro, que la rehabilitación de las personas privadas de libertad debe ser una prioridad para cortar con el espiral delictivo, las personas que recobran su libertad deben salir con las herramientas básicas para encontrar trabajo y reinsertarse en la sociedad. Siempre es clave la reinserción de las personas que recobran su libertad pero post pandemia se hace
imprescindible que lo hagan. El 65% PPL (Personas Privadas de Libertad) Uruguay vuelve a ingresar a la cárcel, (reinciden) es
clave cortar esa reincidencia. Es una variable conocida y que incide en la cifras de delitos.
Las crisis económicas y sociales como ya lo hemos visto, suelen generar nuevos y altos índices de delito y delincuencia. Sin embargo, no sabemos cuál puede ser el impacto real en la seguridad pública de nuestro país, la crisis del año 2001 nos dejó varias enseñanzas, debemos ser creativos para ir sorteando las dificultades que se nos plantean en materia de seguridad pública, será clave no repetir errores anteriores, si queremos seguir bajando los índices delictivos, post pandemia.

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